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#Appolo

 

Hay proyectos que te hacen crecer como persona, otros que sólo son un paso más, muchos son divertidos, la mayoría, por suerte, son interesantes... Pero hay otros que simplemente son increíbles, y en aquel momento es cuando te encuentras ante uno de aquellos proyectos que realmente te apasionan.

 

Empezamos por el principio. Hace 6 meses nos encontrábamos en la primera reunión para encarar lo que, a priori, era sólo una App. Hasta aquí poco apasionante, ¿verdad?. Teniendo en cuenta que en Omitsis hacemos un montón de proyectos al año y ya tenemos unas cuántas apps en nuestro haber… Pero la cosa se anima cuando quien tienes delante es la sala de conciertos más mítica de Barcelona: La Sala Apolo.

Así empieza la aventura de la #Appolo.

Sala Apolo

 

Hace más de 2 años que en Omitsis trabajamos y "hablamos" con unos transmisores pequeños y bonitos llamados beacons. Se ha hablado mucho de ellos; algunos dicen que es una de las puertas del Internet de las cosas; otros no acaban de estar convencidos por su parecido con otras propuestas anteriores como el sistema NFC o los códigos QR. Pero en realidad hoy los ibeacons ya son mucho más potentes que todos estos inventos anteriores y se trabaja intensamente para mejorarlos en múltiples campos.

iBeacon

¿Por qué os explicamos esto? Pues bien, porque esta historia nació de la suma de unas necesidades y el conocimiento de nuevas soluciones tecnológicas. El cliente nos pidió una app, pero en realidad lo que quería era una forma de acercarse a su gente, a su público, y hacerlo directamente, sin intermediarios, de forma natural, automática y, sobre todo, justa.

 

Así empezó todo, Ferran y yo mismo, con una hoja grande en blanco, sentados en la sala L de Omitsis, con un par de rotuladores de colores en las manos y con 1.000 ideas en la cabeza. Las ideas fueron solapándose, creando un entramado que difícilmente se podría entender si no habías estado presente. Y de golpe apareció nuestro amigo ibeacon. Él sería el conductor de la experiencia, él nos marcaría cuándo y cómo podríamos interactuar. Estábamos ante el nacimiento de un sistema formado por una app, una web y una red de sensores que nos comunicarían con los usuarios a tiempo real. Con estos requisitos en la cabeza creamos el equipo Appolo formado por ingenieros, músicos, programadores culturales y diseñadores, capaz de afrontar este reto.

Reuniones en Omitsis

La premisa era clara: hacer que la experiencia siguiera siendo memorable cada noche, cada concierto, cada sesión. El reto era grande porque trataba de situar la tecnología allá donde todavía no había entrado nunca, pero a la vez nos despertaba unas sensaciones muy positivas.

 

Fuimos cocinando cada función de la app, cada paso y cada necesidad que queríamos cubrir con el producto básico. La idea era muy sencilla, queríamos que el público empezara su relación con la Sala Apolo a través de nuestra app, que esta tuviera una base gráfica sencilla y unas funcionalidades ligeras. Queríamos que el sistema fuera diferente. ¡Fuera botones! ¡Fuera menús! Queríamos que la app pudiera crecer y aceptar todo el que con el tiempo acabará teniendo en su interior.

 

Actualmente #Appolo es una app con 3 funciones básicas:

- Un carné en la pantalla inicial

- Una agenda personalizada en función de los gustos del usuario en la parte superior

- Un apartado de ofertas, premios, recompensas y regalitos en la parte inferior

 

¿Que quiere decir esto de parte inferior y parte superior?

Esta es una buena pregunta porque resulta que la navegación a través de las funciones de esta app no se hacen a través de un menú, sino que se basan en el desplazamiento arriba, abajo y en lateral de cada pantalla. Este sistema swype, simple, limpio y rompedor, es la principal característica de la aplicación #Appolo.

 

En enero ya teníamos la app básica preparada, la base creada y sólidamente programada, y faltaba la parte más dura: la implementación de todo el que habíamos imaginado. Desde entonces hasta el día del lanzamiento del #Appolo, el trabajo fue frenético y tuvimos que currar intensamente para tenerlo todo a punto.

Llegó el 3 de marzo. La fecha era una de las más importantes del año y en la oficina todos la teníamos apuntada en la agenda. Presentábamos la app con una gran fiesta en La Sala Apolo y las entradas eran únicamente por invitación a través de la misma app. El resultado no se hizo esperar, más de 1.000 personas llenaron la sala en menos de 72 horas y lo dieron todo antes, durante y después de la fiesta.

Pero vamos por partes y centrémonos en la fiesta. La Sala abrió puertas a las 20:00h y a las 20:01 cayó Internet… A pesar de que evidentemente nosotros no tenemos nada que ver ni con internet ni con el wifi, todo el mundo se giró hacia nosotros porque se olían un problemón... Por suerte, uno de nuestros ingenieros salió al rescate, restableció la conexión y acabamos celebrando la salida del primer sistema inteligente de relación entre usuarios y salas de conciertos de Europa.

 

Inauguración en la Sala Apolo

 

Este ha sido, sin ningún tipo de duda, uno de los testings más masivos y eficaces que hemos hecho nunca. Gracias a esta acción, hemos recogido muchos datos que nos han permitido mejorar rápidamente la app.

 

Actualmente #Appolo ya cuenta con más de 3.000 descargas, con 34 nuevas funciones en la versión 1.1 que mejoran la versión 1.0 prácticamente al 100%, y próximamente subiremos la versión 1.2 que mejorará de nuevo las prestaciones de todo el sistema.

 

La idea es hacer crecer la app en función del que los usuarios pidan o necesiten, mejorando tanto la usabilidad como el diseño. Haciéndola evolucionar para que sea el principal canal de comunicación entre la Sala Apolo y su gente.

 

Cosas que hemos aprendido de este proyecto:

- A la hora de lanzar una app, debemos tener en cuenta que la AppleStore funciona con calendario propio e impreciso.

- Los diseñadores son necesarios pero los developers son imprescindibles.

- Los ibeacons son muy potentes y atraviesan paredes, techos y ventanas.

- Atención con los cables de los módems, los días de inauguración puede ser que se desconecten solos.

- Si trabajamos juntos, la información fluye, tenemos claros los objetivos y pedimos unas pizzas a las 12 de la noche, todo es posible.

- ¡Somos un equipazo!

 

 

 

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